Cinco consejos para aprovechar (bien) un jamón

Llegan las Navidades y a más de uno le darán una inmensa alegría en modo de jamón. Un regalo con ADN español y que a todos nos hace dar palmas – o botes – de ilusión cada vez que nos lo llevamos a casa entero, pezuña incluida. El dulce momento de “¡abramos este jamón!”. Llegado este momento, habrá quienes se puedan considerar verdaderos expertos en la liturgia del corte y otros, sin embargo, a los que les costará algo más desenvolverse con destreza.

En la entrada de hoy ayudamos a ese segundo grupo que no se dan tanta mañana con el cuchillo en mano. Lo difícil es aprovechar bien el jamón. Aquí los cinco pasos para sacar el mejor partido a tu jamón.

1. ¿Por qué lado debo abrirlo? Siempre por la parte más estrecha, la contraria a la dirección de la pezuña. Es la más magra y, por ello, la que antes se seca.

2. El jamonero es imprescindible, a menos que seas un experto. Lo más importante es que tenga el peso suficiente como para que puedas partir el jamón sin necesidad de sujetarlo con la otra mano. Evitarás muchos accidentes.
Jamón

3. Dos son los cuchillos básicos que debemos tener en casa: el cuchillo jamonero, bien afilado, y el cuchillo francés. Este último, menos conocido, es corto y de hoja fina. El segundo nos servirá para ir marcando la curcusilla, ese hueso puente con el que, inevitablemente, nos vamos a encontrar (y que normalmente eludimos dejando un buen rastro de jamón alrededor) y que tendremos que rodear y aprovechar bien.

4. La corteza la quitamos con el cuchillo jamonero. Como hay que hacer fuerza, haz el movimiento siempre hacia fuera, para evitar percances

5. ¿Cómo puedo hacer para igualarlo? Como por regla general no tenemos el cuchillo bien afilado, tendemos a cortar por la parte más blanda, allí donde no encontramos resistencia. Esto crea un pozo y en los bordes se va quedando la parte más dura, lo que hace que se termine secando.

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